Cuando bajan las temperaturas, nada sienta mejor que un buen puré de calabacín casero. Cremoso, ligero y lleno de sabor, es una opción perfecta para incorporar más verduras a la dieta de forma sencilla y deliciosa.
El calabacín es una hortaliza versátil y de textura suave que, al triturarse, aporta una cremosidad natural sin necesidad de añadir nata o quesos. Esto lo convierte en una receta ideal tanto para quienes buscan un plato ligero como para los más pequeños de la casa. Además, se puede personalizar fácilmente con un toque de especias, queso o incluso un puñado de frutos secos para darle más profundidad de sabor.
Este puré es una opción rápida y fácil para cualquier día de la semana y se conserva perfectamente en la nevera, por lo que también es una gran alternativa para preparar con antelación. Descubre a continuación cómo hacer un puré de calabacín perfecto con el paso a paso detallado y algunos trucos para conseguir la mejor textura y sabor.
Receta sencilla para preparar unos guisantes con sofrito de tomate ... comida sana y deliciosa en muy poco tiempo.
Si buscas una ensalada sana, con un alto valor proteico, diferente y llena de sabor, aquí la tienes. No pongo cantidades, eso va al gusto de cada uno.
Ensalada de pasta, brócoli y tomates con salsa cremosa de aguacate y espinacas
Esta ensalada es una forma perfecta para incluir verduras como el brócoli en nuestra dieta, además de ser muy sabrosa debido al exquisito sabor de la salsa de aguacate y espinacas con la que está aliñada.
Una ensalada deliciosa y llena de propiedades nutricionales que se prepara en unos minutos. La podemos tomar como plato único o bien como guarnición o acompañamiento de algún otro plato, por ejemplo de un filete a la plancha.
Lo que se conoce como hummus es una pasta de garbanzos muy generalizada en la cocina de Oriente Medio que suele llevar como aderezo más frecuente la pasta de tahini, zumo de limón, ajo y aceite de oliva. Su nombre original es ḥummuṣ bi ṭaḥīna, pero internacionalmente se ha extendido su nombre como hummus, que en árabe quiere decir ‘garbanzos’. La salsa tahini qué se emplea cuando preparamos hummus es una especie de crema elaborada con semillas de sésamo molido.
Podéis ajustar las cantidades de las especias, el tahini, de ajo o de zumo de limón adaptándolas a vuestro gusto. El resultado es una especie de crema de garbanzos de lo más sabrosa que es ideal para dipear.
Ingredientes
1 bote de garbanzos cocidos 400 g
1 diente de ajo
2 cucharadas de tahini
1 cucharadita rasa de comino molino
El zumo de 1 limón
1 cucharada de pimentón dulce
½ cucharadita de sal
100 ml de agua
Un hilillo de aceite de oliva virgen extra
Exprimimos el limón.
Ponemos los garbanzos de bote en un colador grande bajo en chorro de agua del grifo y los escurrimos bien.
Los ponemos en el vaso de la batidora junto con el ajo, el tahini, el comino, la sal, el zumo de limón y la mitad del agua. Batimos bien mientras vamos echando el resto del agua hasta obtener una mezcla homogénea. Si nos parece que está excesivamente denso, añadimos un par de cucharadas más de agua. Probamos el punto de sal por si fuese preciso añadir una pizca más.
Servimos el hummus en un cuenco y con una cuchara hacemos unos círculos alrededor del cuenco, dejando de este modo pequeños surcos. También es frecuente hacer un hueco en el centro.
Espolvoreamos la cucharada de pimentón y lo aderezamos con un hilillo de aceite de oliva virgen. Si lo deseamos podemos añadir una pizca más de comino preferiblemente recién molido.
Podemos acompañar el hummus con un pan de pita recién tostado, untado sobre unas tostas o bien con unas crudités (bastoncitos de verduras frescas). Servimos y a disfrutar.
** El hummus casero puede conservarse unos 2 días en el frigorífico.
Esta sencilla y nutritiva ensalada se prepara en un momento y si picamos un poco más los ingredientes la podemos servir como guarnición.
Son un aperitivo muy sabroso que nos aporta proteínas y fibra y tiene menos grasas que otros snacks. Además podemos adaptar las especias a nuestro gusto o en función de las que tengamos siempre que sean en polvo.
También los podemos utilizar en ensaladas y cremas de verduras. Se conservan bien unos 3 días si los guardamos en un bote hermético o una bolsa con cierre zip y los dejamos en el frigorífico, aunque si los comemos los dos primeros días los podemos dejar a temperatura ambiente en un frasco abierto y de este modo estarán más crujientes, sobre todo el primer día.
Ingredientes
1 bote de 400 g de garbanzos cocidos
1 cucharada de pimentón dulce
1 cucharadita de ajo en polvo
1 cucharadita de cebolla en polvo
1 cucharadita de curry en polvo
½ cucharadita de cúrcuma
½ cucharadita de comino molido
½ cucharadita de pimienta molida
½ cucharadita de sal
1 cucharada de zumo de limón
1 cucharada de aceite de oliva virgen
Elaboración
Precalentamos el horno a 200 ºC.
Ponemos los garbanzos de bote en un colador y los lavamos con agua bajo el grifo. Los escurrimos y los secamos con cuidado con papel de cocina hasta que estén secos completamente. El paso del secado es importante ya que hace que los garbanzos queden más crujientes.
En un cuenco amplio ponemos el zumo de limón, el aceite de oliva virgen y todas las especias. Mezclamos bien hasta que quede una mezcla uniforme. Incorporamos los garbanzos y los cubrimos bien con la mezcla ayudándonos con una cuchara.
En una bandeja de horno ponemos papel vegetal y colocamos los garbanzos extendiéndolos.
Horneamos unos 45 ó 50 minutos, en función de cada horno y aproximadamente cada 15 minutos los movemos un poco con una espátula para que se hagan y se sequen mejor por todos los lados y los últimos minutos estamos un poco más pendientes para controlar que no se nos quemen. Cuando ya estén crujientes, abrimos el horno y dejamos dentro los garbanzos unos minutos más mientras el horno va perdiendo calor. Sacamos la bandeja del horno y los dejamos que se terminen de enfriar.
Cuando estén completamente fríos … a disfrutar.